Agua
17-04-2020

Publicado por: Pilar Gast Manso
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Revista online Pasando PáginaEl agua es un elemento complejo. Forma parte de lo común, por lo que es de todas las especies vivas del Planeta, pero no pertenece a nadie, lo que implica que debe gestionarse sin ánimo de lucro con criterios de solidaridad y cooperación, acceso colectivo, equidad, control democrático y sostenibilidad medioambiental y social. 

El agua es fundamental para la vida y el mantenimiento de los ecosistemas acuáticos; pero también el agua contaminada y las enfermedades asociadas con la misma causan millones de muertes anuales, especialmente en los países del Sur global. Por eso, la carencia de acceso al abastecimiento y al saneamiento de miles de millones de personas ha dado lugar a la denominada crisis mundial del agua que, desde la década de los años ochenta del siglo pasado, ha supuesto la puesta en marcha de numerosas iniciativas internacionales tendentes a superar o, al menos, paliar los déficit de coberturas de estos servicios. Así, el agua tuvo especial consideración en los Objetivos de Desarrollo del Milenio (2000-2015), y la sigue teniendo en los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que se están afrontando desde 2015 hasta 2030.

En este contexto, en julio de 2010 los usos personales y domésticos de agua y el saneamiento fueron reconocidos explícitamente como derechos humanos por la Asamblea General de Naciones Unidas. Estos derechos tienen que estar garantizados por las administraciones públicas con competencias en estos servicios que, en España, son los municipios. Consecuentemente, el agua de grifo, la que está destinada al consumo humano en las viviendas y en los espacios comunes, está directamente asociada a la vida y es responsabilidad de las administraciones locales, y debe ser objeto de cuidado y consumo responsable por parte de la ciudadanía, en aras a la sostenibilidad social y medioambiental.