Publicado por: Pilar Gast Manso
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Texto Manuel Barrero

 

Un año más, Sitges vuelve a fiel a su cita anual con los seguidores del fantástico, la ciencia-ficción y el terror. Como decimos siempre, no hay mejor termómetro en el mundo para comprobar el estado del cine de género. Y aunque la cosecha de este año no ha sido la mejor (algo que podemos extender a la producción cinematográfica general), siempre nos encontramos con algunos trabajos que merecen mucho la pena.

 

Revista online Pasando PáginaLa gran triunfadora de esta 52 edición fue El hoyo, producción española que sigue demostrando la buena forma del cine de género nacional.

Mejor película y efectos especiales fueron los premios otorgados por el jurado, a los que hay que sumar el votado por el público. Otra de las destacadas en el palmarés fue la belga Adoration, turbadora historia de “amour fou” entre dos adolescentes. Ambos tuvieron una mención del jurado, que además entregó al film su Premio Especial y la mejor fotografía.

Gran protagonismo del cine francófono en la Sección Oficial, y es que algunas de las mejores obras vistas vinieron del país vecino. Quentin Dupieux vuelve a demostrar un absoluto dominio del absurdo y el humor negro en Le daim, protagonizada por Jean Dujardin y Adèle Haenel.

La muy interesante Les particules muestra, de forma críptica y poética, las dificultades que entraña ser adolescente. Mientras, L'angle mort aborda el tema de la invisibilidad desde una perspectiva poco habitual. Gran belleza la de ¿Dónde está mi cuerpo?, película de animación que se hizo con el premio a la mejor música.

 

Revista online Pasando PáginaDiscutible el de mejor guion para la australiana Judy & Punch, film que se apunta a la moda del empoderamiento femenino, pero lo hace manera muy superficial. Miles Robbins fue elegido mejor actor por Daniel Isn't Real, aprovechando lo mucho que gustan los personajes desequilibrados.

Para Imogen Poots fue el premio a la mejor actriz, gracias a su trabajo en Vivarium, una película sobre la perversión del ideal de “familia perfecta”.

Una de las grandes candidatas para este galardón era Haley Bennett, cuyo trabajo en Swallow (película tan desconcertante como elegante) es impecable.

Ninguna discusión ofrece el premio a la mejor dirección para Juliano Dornelles y Kleber Mendonça Filho por Bacurau, una de las mejores obras de la competición oficial. Mezcla de ciencia-ficción y western para construir una enérgica denuncia sobre la situación de Brasil.

 

Revista online Pasando PáginaCambiando de sección,

la finlandesa Dogs Don’t Wear Pants resultó vencedora en Noves Visions, mientras que la laosiana Mattie Do fue elegida mejor directora por The Long Walk, cinta de estimulante complejidad.

Destacamos también la argentina Breve historia del planeta verde, una road-movie con extraterrestre que habla de la diversidad sexual. La sueca Koko-di Koko-da, original forma de retratar el dolor por la perdida de una hija.

La comedia estadounidense Mope, basada en una truculenta historia real protagonizada por dos amigos que aspiran a convertirse en estrellas del porno.

Por supuesto, el francés Bertrand Bonello y su hipnótica Zombi Child. Y, muy especialmente, la marciana Jesus Shows You the Way to the Highway, dirigida por Miguel Llansó, una película que escapa de cualquier etiqueta y que construye una ciencia-ficción llena de referencias, pero que posee un inequívoco sabor original.

 

Revista online Pasando PáginaLa sección (como todo el festival) contó con una importante presencia japonesa. Sion Sono, uno de los autores más destacados del país en los últimos años, mostró The Forest of Love. Un film que ya se puede ver en Netflix y que mantiene todas las constantes de su cine. Directores pujantes como  Tetsuya Nakashima (muy potente It Comes) o SABU (por partida doble, con Dancing Mary y la trepidante Jam) también proyectaron sus trabajos en esta edición. No faltó tampoco a su cita el anime, o una alocada película familiar llamada We Are Little Zombies. Pero si hablamos de locuras, no puede faltar la mención a la 'Japan Madness', esa maratón nocturna en la que podemos ver el cine nipón más bizarro. La rivalidad regional es la gran baza de la muy divertida Fly Me to the Saitama. También en la comedia se mueve Ghost Master, que sigue la senda que marcó el año pasado One Cut of The Dead.  Y tuvimos la presencia de Lisa Takeba, que con Signal 100 presenta un film muy en la línea de Battle Royale. Tampoco faltó a su cita la última película del habitual Takashi Miike. Programada en una sesión sorpresa, First Love es uno de los mejores trabajos del director en los últimos años.

 

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Hablábamos antes de Netflix, y es que el festival consolida su colaboración con la empresa estadounidense. Varias de las películas proyectadas pueden verse ya en la famosa plataforma.

Es el caso de la inaugural, En la hierba alta, que fue presentada por Vincenzo Natali y Patrick Wilson (director y protagonista). O El camino, la película continuación de Breaking Bad, que sigue las andanzas de Jesse Pinkman tras el final de la serie.

Un conmocionado Aaron Paul acudió a la rueda de prensa de presentación poco después de conocer el fallecimiento de Robert Forster, compañero de reparto en el film. También durante el último fin de semana, Sitges recibió la visita de Sam Neill (Parque Jurásico).

El mítico actor neozelandés recibió el Premio Honorífico por toda su carrera. Fueron algunas de las muchas personalidades que visitaron el que sigue siendo el festival de cine fantástico más importante del mundo. El año que viene, más.